
En el suelo, una huella dactilar en la cubierta de cuarzo de una bombilla germicida UVC no es más que una mancha. Pero se convierte en un punto caliente que altera el comportamiento térmico de la bombilla, bloquea la transmisión de los rayos UVC y acelera su deterioro. Se puede verificar la potencia de salida con un radiómetro; así se sabe cómo es: menor intensidad de irradiação, tiempos de exposición más largos, y un proceso de curado o desinfección que no funciona correctamente.
Las bombillas germicidas UVC dependen del cuarzo de alta pureza para emitir luz en la longitud de onda de 254 nm. Los aceites de la piel y los residuos de polvo se convierten en una capa carbonizada cuando la bombilla alcanza su temperatura operativa. Esa capa absorbe los rayos UVC, aumenta la temperatura local y somete al cuarzo a estrés, lo que acelera su deterioro y reduce la vida útil de la bombilla.
El efecto negativo de estas impurezas es medible. Una cubierta contaminada puede reducir la potencia efectiva de la bombilla en un 15-30% durante las primeras 200 horas. La vida útil de la bombilla también puede disminuir en un 20-40%.
Construimos estas bombillas para que mantengan una potencia constante en procesos como UV offset, flexographic printing, serigráfica y otros procesos que utilizan luz UV. El cuarzo libre de ozono y los electrodos diseñados específicamente aseguran una ignición fiable y un arco eléctrico estable.
Para que la bombilla funcione correctamente, es necesario ajustar la longitud del arco eléctrico, la densidad de vatios y las conexiones finales según la geometría del reflector y el flujo de aire. Si se logra un equilibrio adecuado entre estos parámetros, se mantendrá una intensidad de irradiação constante y una vida útil predecible de la bombilla.
La forma en que se instala la bombilla también es importante. Es necesario manipularla con guantes limpios o con un paño sin pelusas. Antes de encenderla, hay que limpiar el cuarzo con alcohol isopropílico al 99%. También es necesario asegurarse de que el reflector esté limpio y bien alineado.
Nunca se debe usar la bombilla sin un buen flujo de aire; el cuarzo se calienta mucho, y el sobrecalentamiento acelera su deterioro. Si se utilizan reflectores recubiertos con diacloruro de titanio, es necesario asegurarse de que la emisión espectral de la bombilla sea compatible con las necesidades del proceso.
Trate el cuarzo como un elemento óptico, no como algo con lo que se pueda tocar directamente. Si lo hace, el sistema funcionará tal como fue diseñado.