
Proteger su taller mientras trabaja con lámparas UV
Seamos realistas: la radiación UVC no es algo con lo que se pueda bromear. Si tiene un taller de impresión pequeño o mediano y utiliza estas lámparas para secar tinta o esterilizar superficies, sabe que funcionan muy rápido. Pero también pueden causar quemaduras graves en la piel o daños permanentes en los ojos. Por eso no nos arriesgamos al instalar nuestros sistemas personalizados.
Evitar fugas de radiación
No basta con alejarse unos metros para pensar que está a salvo. La distancia no es una solución efectiva. Usamos reflectores de aluminio de alta reflectividad para mantener el haz de luz dirigido exactamente donde es necesario: sobre el sustrato. De esta manera, la radiación queda confinada dentro de la cámara de curado. Si utiliza un sistema abierto, por favor, use protectores de policarbonato opacos a los rayos UV. El vidrio normal no sirve para esto; los rayos UV lo atraviesan fácilmente.
Calor y energía
Para lograr velocidades de curado rápidas, estas lámparas necesitan mucha energía. Eso significa que se calientan mucho. Realmente mucho. Configuramos los balastros de manera que la corriente sea constante, para que las lámparas no se dañen prematuramente. Pero también hay que vigilar los ventiladores de refrigeración. Si la temperatura supera los 60°C, ocurren dos cosas: la potencia de los rayos UV disminuye y el tubo de cuarzo puede romperse. No es una situación agradable para nadie.
Un diseño “seguridad primero”
La seguridad de una lámpara depende del interruptor que la controla. Siempre recomendamos instalar un sistema de bloqueo magnético en la puerta de la máquina. Es sencillo: en cuanto la puerta se abre, la energía se corta. Así, no hay accidentes ni situaciones incómodas.
Encontrar el equilibrio perfecto
Aquí está la parte difícil. Claro, podría aumentar la intensidad de la luz para acelerar el proceso de curado, pero eso tiene un costo. Desgasta los electrodos de la lámpara y puede dañar el material sobre el cual se imprime. Hay que encontrar el equilibrio adecuado entre la potencia de la lámpara y la velocidad del transportador. Si se usa demasiada potencia en un tubo corto, se acortará la vida útil de la lámpara y además se generará ozono. Por eso es necesario contar con un sistema de extracción eficaz: quiere que el ambiente del taller sea respirable.